Juan José Villa es arquitecto, soltero, 28 años, a veces trabaja de dj, tiene un blog que leo desde hace muchísimo tiempo y que me encanta, escribe bien, es divertido, maneja la ironía de un modo que se me hace bastante adecuado.
Cuando llevo un año leyéndolo, más o menos, me doy cuenta que he leído muy pocos blog buenos y que si ha sido así, es porque simplemente no he encontrado mejores. Leer sus links me parece un buen modo de hallar cosas nuevas que me pueden interesar. Estamos hablando de febrero del 2007.
Entro a uno, cuyo link simplemente reza “Matías”. Entro. A juzgar por el apellido, podría ser el hermano menor (tiene 22) o el primo de Juan José. Su blog resulta ser de fondo negro con letras blancas, cosa que generalmente odio y me hace cerrar la pestaña de Mozilla de inmedia, pero no sé porqué razón, decido leer.
Y lo que leo, me gusta. Le posteo alguna tontera del tipo introductoria, del tipo “cómo caí aquí” y qué sé yo. Luego alabo su forma de escribir y el tema que eligió. Aun lo recuerdo: había escrito sobre el olor que queda en sus sábanas después de hacer el amor.
Termino el post con un:
“Es difícil encontrar blogs así de cojonudos que a la vez estén bien escritos.
Vaya piropo que te he dejado”.
Por cierto no recibo ningún post de vuelta en mi blog sino hasta tres meses después.