Desde que estoy escribiendo en este blog me he dado cuenta de todo el tiempo que ha pasado desde que Matías y yo no estamos juntos, y me doy cuenta que ha pasado demasiado tiempo y yo sigo aferrada a su imagen, como si pudiese pasar algo maravilloso y fabuloso que le haga cambiar de opinión con respecto de mí y quiera volver a mis brazos.
Yo lo recibiría sin titubear.
***
Hoy me levanté y lo primero que pensé fue : Soy patética.
Soy una estudiante mediocre de periodismo, escribo como las pelotas, nadie me da bola, tengo un trabajo que me carga (aunque insista en decir lo contrario), soy fea, soy una flaca deforme, veo el futbol, tomo cerveza y bajo porno en mi computador para después pajearme, parezco un machote en vez de una mina, debería cambiar, nadie me da bola, tengo que ir más a clases, tengo que llegar temprano al trabajo aunque no quiera (y es que llego intencionalmente atrasada, con tal de dar razones para que me echen y así no irme por mi cuenta), tengo que estudiar, ser más metódica, necesito disciplina, nadie me da bola, mi pieza está desordenada y no ordeno ni a palos a menos que sea demasiado el desorden y ya tema por los microorganismos que deben estar viviendo en mi ropa sucia y me pueden comer mientras duermo, nadie me da bola, soy patética, Soy Patética son mayúsculas.
¿Así quien me va a dar bola? ¿Tengo que esperar a que los microorganismos de debajo de mi ropa sucia se conviertan en un generador de vida y de ahí saldrá un hombre que me quiera? ¿Cuántos millones de años de evolución tengo que esperar para que eso suceda?